jueves, 29 de enero de 2009

Lo que el cerdo esconde IV

Me dejaron realizar una llamada, así que decidí ponerme en contacto con el único espía de la organización que estaba en España, Red, me contestó al teléfono y la rogué, que por favor viniese a rescatarme, que me tenían allí mal comiendo, que si me podía traer unos torreznos o algo.

Allí acudió al cabo de tres horas, que ya está bien, por mas que diga que tiene que desplazarse y tal, me sacó del calabozo y me dio media docena de tarteras para saciar mi hambre, después la conté los detalles de por que me encontraba en esa situación.

Así que amablemente se ofreció a llevarme en el jet privado de la organización que ella misma pilota, así conseguí llevar conmigo todo el camino este preciado objeto.


Tras dormir mas de doce horas y desayunar algo, cogí el objeto en cuestión y me dirigí a mi cita con Astrid en el café cinema, como era un poco pronto decidí darme una vuelta por la ciudad, para evitar levantar sospechas me vestí de incógnito y escondí la funda con el objeto dentro de mi abrigo, puesto que pensé que sería un poco desagradable hacer el tragasables en la cafetería, a parte de poco discreto.


A la hora acordada llegué al café cinema y allí vi a Astrid tomándose un café, me uní a él y me dijo que teníamos que esperar la llegada de Fred, que vendría a darnos instrucciones, mientras tanto Astrid y yo conversamos sobre aventuras pasadas.


Tras media hora larga de conversación, se abrió la puerta del bar y apareció él, allí estaba, como siempre, con sus gafas de pasta, sus zapatillas converse, su corbata de cuadros, y cámara de fotos en ristre. Nos saludó y se unió a nosotros, tras pedirse un café, me preguntó si había traído el objeto que se me había requerido, asentí con la cabeza.

No hay comentarios: