miércoles, 5 de diciembre de 2007

Pelucas, peluquines y pelucones

Con esto de que ya se acerca la Navidad, pues uno tiene que ir buscando un buen disfraz, que no desentone con los del resto, para el cotillón de noche vieja, y evidentemente para no desentonar, pues hay que elejir algo hortera.

Yo para estos casos soy partidario de ir a una tienda de disfraces y elejir un buen pelucón, que se note, de estos que se ve claramente que el pelo es de plástico, pero que lo mismo te hacen parecer una inocente colegiala, que una pelirroja malvada como Marcia Cross, o Laura Valenzuela en sus años mozos. También las hay de colores como azulones o rosas, y si las cuidas un poco y no acaban muy desmejoradas el cotillón, siempre puedes darlas un nuevo look con las tijeras para carnaval.

El problema viene cuando uno se queda calvo y decide, en lugar de asumir su calvicie, utilizar las pelucas de las tiendas de disfraces, no para disfrazarse, sino para pasear así de normal, ir a trabajar, de compras, ese es el problema, las pelucas de las tiendas de distraces son para disfrazarse, para la vida cotidiana las hacen para ello.

La venden bonitas y que dan bastante el pego, aunque por algún motivo oculto, la gente prefiere ponerse ratas inertes, gatos atropellados, y cosas de estas que sientes la tentación de tirar de ellas o de que se levante una rafaga de aire y hecharte unas risas. Por no hablar de los complicados peinados que intentan algunos con el poco pelo que les queda para taparse la calva. La verda que yo soy partidario de asumir las limitaciones físicas de cada uno, quizas sea, por que como podeis ver en las fotos no estoy nada mal, y me sienta todo bien, pero la verdad que se ahorra uno muchos dolores de cabeza.

Así que hay que saber elegir bien, yo el otro día me probe unas cuantas, se aceptan sugerencias.


No hay comentarios: