miércoles, 14 de octubre de 2009

El vino que bebe Asunción II

La verdad que hasta Oporto el viaje se me hizo corto, Astrid me indicó que nos alojaríamos en un hotel situado cerca de la parte antigua de la ciudad, cada uno de nosotros se encontraría en una habitación distinta por motivos de seguridad y lo más importante de todo, que la habitación incluía desayuno buffet. Este Fred, si que sabe reservar, que pena que no pueda venir. También me dio un plano de la ciudad, que debía llevar siempre conmigo y me facilito un localizador, por si me volvían a secuestrar como en Valencia.
Antes de que me diera cuenta estábamos en la ciudad de Oporto, allí Red alquiló algo parecido a un pick-up, donde subimos nuestros equipajes y nos montamos, yo preferí hacerlo en la parte abierta del vehículo, para poder ver mejor la ciudad y no para dar el cante como insinuó Astrid, que dice que para ser espías llamamos mucho la atención, en fin que le den, que mira que protestan.
La tarea de desembarco en el hotel no fue sencilla, primero me baje yo, mientras Red y Astrid seguían dando vueltas con el coche, debíamos entrar de uno en uno para que no nos asociasen unos con otros, me registre en el hotel y me asignaron una habitación, he de suponer que mientras yo daba cuenta del mini-bar, Astrid hizo lo propio y por último Red aparcó el pick-up y se registro ella en el hotel.
Una llamada de teléfono me despertó, me encontraba sobre mi cama con un dolor de cabeza enorme, para mi que lo del minibar me sentó un poco mal, era Astrid, indicándome que debía pasar a su habitación , allí mantendríamos una reunión, donde recibiría todas las indicaciones necesarias para el desarrollo de la misión.
A la hora acordada me dirigía a la habitación de Astrid, llame a la puerta, Astrid, entreabrió la puerta, de manera que solo dejaba ver la sombra de su característica ceja proyectada sobre la pared.


- Hola, Lori. Dijo secamente
- Hola, Astrid, respondí.
No dirigimos a la mesa de su habitación donde se desarrollo la reunión.
- Como ya sabes Fred se encuentra de vacaciones por lo que no ha podido asistir a esta operación secreta, estando a cargo de ella Red, pues bien no se donde está, he llamado varias veces a su habitación y no contesta, así que no me ha quedado más remedio que entrar en ella, menos mal que tengo un doblador de tarjetas y me ha resultado sencillo. Evidentemente no estaba, pero había dejado sobre su mesa documentación donde explica los pasos que debemos llevar a cabo, también me indica que en el momento necesario se pondrá en contacto con nosotros, que en principio su misión era traernos aquí, ponen en marcha la operación, y disfrutar de unos días de vacaciones, hasta el fin de la misión, es decir dentro de cuatro días, cuando volverá a recogernos, hasta entonces soy yo el que se encuentra al cargo de la misión.
- Es decir, Astrid, que aquí solo trabajamos tú y yo.
- Así es Lori.
- ¿En que consiste la misión?, me lo puedes contar, ya viste la última vez que soy digno de confianza (remito a mis lectores al caso fideua)
- Te lo contaré, tampoco tengo otro remedio, somos solo dos para resolver el caso, no tengo claro si puedo fiarme de ti, tú por un puñado de patatas fritas eres capaz de cantarlo todo.
- Ya viste la ultima vez que eso es falso
- Dejemos de discutir y vayamos al grano, tenemos que encontrar un microchip que contiene datos de gran importancia para la seguridad internacional.
- ¿Cómo en Berlín? (remito a mis lectores a lo que el cerdo esconde)
- Ya sabes no hay más que tarados colocan microchips por ahí, bueno tenemos que encontrarlo, para ello durante el día de hoy vamos a recorrer de incógnito la ciudad de Oporto, en busca de posibles lugares donde se pueda encontrar escondido, esta labor debe de ser muy meticulosa, tenemos que conocer la ciudad y conocer los lugares más adecuados para poder investigar, ninguno de nosotros había visitado Oporto antes, aquí tienes un plano, debes recorrer la ciudad, sin llamar la atención, buscando pistas, mañana Red nos dejará mas indicaciones.




Así que salí de la habitación de Astrid, y miré la ciudad de oporto desde el Hotel, debía salir a pasear por ella, buscando algo extraño, en una ciudad que no conozco. Pasé antes por mi habitación, a ver si me habían repuesto el minibar, con satisfacción vi que si, y me dispuse a pasear por Oporto, eso si de ingénito para no levantar sospechas ni llamar la atención, según Astrid, esto es muy importante y según Astrid, yo pego mucho el cante, cuando no es por una es por otra, arruga la ceja y hace argggg.


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